jueves, 6 de agosto de 2009

Reflexiones de una católica sobre la bisutería

Desde niña siempre me fascinó el brillo de las piedras semipreciosas (los "brillantes" de colores) que en mi caso, no son más que cristales teñidos y tallados. Esas piedras eran de muchos colores: azul, rojo, amarillo, verde, lila, transparente...

De siempre esas piedras, preciosas por su brillo y por su color, y yo no hemos sido compatibles.

Verás, Jesús. Recuerdo mi anillo favorito. Era de plata con un brillante transparente. Me lo regalaron las tías en mi Primera Comunión. Con el tiempo, la piedra se separó y se soltó del anillo (y se rompió por un ladito).

Algo similar le pasó a otros pendientes, colgantes, etc. con piedras por el estilo.

También me pasó lo mismo con mi anillo de pedida (de oro blanco y un brillante auténtico): la piedra se separó del anillo, como si fuera un imán que se repeliera con otro.

Ya por último, me ha pasado con dos pares de pendientes. Uno en forma de margarita, donde cada pétalo era un brillantito de fantasía y el otro par con forma de semi-aro, donde todos los brillantes (celestes, preciosos, también de fantasía) se han caído...

Al final, me quedo con una estructura (en algunos casos horrenda y en otros, curiosa) que ya no sirve.

¿Qué hacer?

Bueno, se me ocurre (para estropear el cuento) no volver a usar más pendientes con piedrecitas de esas por muy bonitos que sean... aunque yo sé que esto a mí me debe hacer reflexionar.

No sé, mi Buen Jesús, si Tú eres la Piedra Preciosa que pierdo sin darme cuenta y yo me quedo fea o rara cuando Tú me faltas, o si soy yo esa piedra, preciosa para Ti, que se cae y se separa, dejándote a Ti feo o raro...

No sé, si lo que está pasando en este mundo en que vivo está estropeando la belleza que como una delicada joya Tú creaste, desengarzándose de Ti, como una de mis piedras, o perdiéndote a Ti, que eres la Piedra más preciosa de todas...

Lo que sí sé, es que a mí me seguirá fascinando el brillo de esas piedrecitas talladas, y es casi seguro que me vuelva a comprar otro par de pendientes de esos pequeños,pero vistosos, al igual que Tú, deseas ver brillar en nuestras almas las piedrecitas de los dones que nos has regalado y, como siempre, volverás a darnos otra oportunidad para que así sea.

Noelia. 9 de octubre de 2008