Todas las películas (buenas y malas) tienen su banda sonora, y cómo no, también las personas la tenemos.
Como persona "en seco", desvistiéndome de toda trascendencia, tengo mis canciones que marcaron mi niñez, adolescencia y mi entrada a la adultez. Van desde la cacareada "Noelia" de Nino Bravo, que me cantaba todo "mayor" que me conocía y a la que empecé a cogerle antipatía... hasta que un día fui yo la que se la cantaba a quien me preguntaba por mi nombre, evitándome el dolor de oídos (por si desafinaban), pasando por "The lady in red" de Chris de Burg (que me imaginaba más guapo -por su voz, nada más- y casi me da un yuyu cuando vi su foto en "Superpop"-vale, tenía dieciséis años...-), y treinta mil de los años 80 de Mecano y de otros grupos extranjeros cuyos nombres no conocí. También pasaron por mi vida "The Beatles" de la que me volví "fan" y bueno, por mi amplia "discografía", porque llegó un día en que dejé de oír la música de otros para componer la mía... y un día, muchos años después, ya con 22, un 13 de noviembre, bailé con el que sería mi marido "Mi primera canción" de Alejandro Sanz... Y la más triste, para mí es la de Antonio Orozco "Devuélveme la vida" que escuché en el reposo antes de perder a Jeremías, y que aún me rasga el alma cuando la escucho... al final, he vuelto a mis canciones. No es que me mire el ombligo, pero me volví tan tiquismiquis con las letras, que me aburrí de canciones muy bailables, pero vacías de contenido. Por lo menos, mis canciones contaban mi vida, mis sueños, etc.
Como "católica de a pie", encontré en la música religiosa de cantautor, esa que suena con guitarra, a piano, o incluso orquestada, pero que se nota que no es comercial, un enorme filón... para mi espíritu, claro. Porque me hacían "volar", me llevaban a Dios más rápido que nada, porque me hablaban en mi lenguaje de cosas que me eran importantes (algunas letras, ahora las veo cúrsiles, pero en el momento hicieron su efecto, que es lo que importa). Y empecé a componer yo también algunas cosillas. Mi mayor éxito se llama "Camino de Emaús" que los claretianos se han encargado de hacerla sonar, por lo menos en toda Bética...
Por eso, cuando me regalaron un i-pod, (el más pequeñito) ni me planteé qué música pondría... y cómo no, me acordé de Migueli, Brotes de Olivo, Fran Ros, Amparo Navarro, la hermana Glenda... poco a poco he ido seleccionado canciones porque entra "mas gente": Fray Nacho, Isa Vicent, Los Salesianos, las claretianas de Zafra... y de esta forma he ido orquestando lo que es la banda sonora de mi espíritu, en la que, cómo no, también hay canciones mías, aunque me doy cuenta que me queda mucho por vivir espiritualmente para llegar a componer de forma tan magistral como mis "compañeros de camino". Además, como mis grabaciones no son de estudio sino de mi grabadora, cuando llega alguna de mis canciones, noto la diferencia y a menos que esa canción la "necesite" suelo pasarla...
Por eso, me enchufo siempre que puedo a mi i-pod, y voy orando a medida que pasan las canciones, y de alguna forma, esas canciones me hablan de mi vida, de mi encuentro con Dios, y del amor que nos tiene... y yo sueño, (de paso, que es gratis soñar) que un día podré cantar mis canciones a gente que también busca a Dios y su amor, y de alguna forma, le pueda facilitar el camino... Pienso que llevo muchos años cantando a Dios y que si nadie me ha descubierto, es porque Dios no tiene planeado para mí el que sea una cantante que haga hasta giras por España y el Mundo llevando mi/su música. Así que pongo los pies en el suelo, y dejaré que mi música para Él la escuche quien tengo cerca y de alguna forma la valore sabiendo que soy yo la que ha escrito lo que en mi oración Jesús o mi Ángel de la Guarda me dictan, me cantan, o me hacen soñar... Y por otra parte, no quisiera que la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) meta su cuchara sopera (o cucharón) e impida que la gente pueda cantar y tocar mis canciones sin que paguen un canon, porque lo que he recibido gratis, gratis lo quiero dar.
Poco a poco iré contando las canciones que escucho, sus autores, para que sepan algo más de la Banda Sonora de mi espírítu.