El comentario programado para publicarse el lunes sobre el evangelio de este domingo, me sobresaltó el mismo lunes, cuando una conocida me llamó para que la acompañara al Obispado, en donde va a solicitar información para solicitar la nulidad matrimonial.
Me pasé la mañana buscando en la página del obispado la información que ella buscaba, y que no sabía o no quería buscar. Aquí la tengo, en una carpeta, esperando a que ella venga a buscarla.
Y sí, me he planteado todas las preguntas, con las que reflexioné en el Comentario al Evangelio.
Aunque lo que se persigue es anular un matrimonio, para mí, es lo mismo: es el divorcio que buscaban los fariseos del Evangelio, que querían romper un vínculo sagrado, dejando sus conciencias tranquilas, tal vez para rehacer sus vidas o mantener nuevas relaciones, sabiéndose libres para ello. Creo que para algo se inventó el noviazgo, ¿no? Vamos a conocernos y vamos a hablar en serio de cómo queremos construir nuestra familia. Si se da el paso al altar sin haberse planteado cosas tan serias como el número de hijos, qué haremos con nuestros padres cuando sean muy mayores y no se valgan por sí solos, etc, entonces ¿en qué se ha gastado el tiempo? (y no soy nada ingenua al preguntarlo, lo serán los que jueguen a las casitas antes de firmar la hipoteca). Ahora, queda una pareja rota, unos hijos afectados, unas familias enfrentadas...
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Y por ampliar la reflexión me quedo con las palabras del Padre A. que, en la Misa Familiar de hoy sábado, nos comentó que la puerta del cielo es pequeña, para que los niños puedan entrar en él fácilmente.
Los mayores debemos aprender tres actitudes de los niños:
1. Obediencia (al Padre)
2. Confianza (al Padre)
3. Capacidad de reconocer nuestros errores (ante el Padre)
Porque los mayores, no actuamos como niños, a saber
1. Hacemos lo que "nos da la gana" (y no obedecemos al Padre)
2. Confiamos en nosotros mismos (y no nos fiamos de Dios)
3. Nuestra soberbia nos impide ver nuestros pecados, y por ende, arrepentirnos de ellos (ante el sacerdote, que media ante el Señor por nosotros).
Pues, eso. A tomar nota y a ponerlo en práctica.
Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.