jueves, 8 de julio de 2010

Reflexiones con las lecturas de la Misa del 8 de julio de 2010

jueves 08 Julio 2010
Jueves de la XIV Semana del Tiempo Ordinario

San Gregorio Grassi

Leer el comentario del Evangelio por
San Gregorio el Grande : «Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis»

Lecturas

Oseas 11,1-4.8-9.
Cuando Israel era niño, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo.
Pero cuanto más los llamaba, más se alejaban de mí; ofrecían sacrificios a los Baales y quemaban incienso a los ídolos.
¡Y yo había enseñado a caminar a Efraím, lo tomaba por los brazos! Pero ellos no reconocieron que yo los cuidaba.
Yo los atraía con lazos humanos, con ataduras de amor; era para ellos como los que alzan a una criatura contra sus mejillas, me inclinaba hacia él y le daba de comer.
¿Cómo voy a abandonarte, Efraím? ¿Cómo voy a entregarte, Israel? ¿Cómo voy a tratarte como a Admá o a dejarte igual que Seboím? Mi corazón se subleva contra mí y se enciende toda mi ternura: no daré libre curso al ardor de mi ira, no destruiré otra vez a Efraím.
Porque yo soy Dios, no un hombre: soy el Santo en medio de ti, y no vendré con furor.

Salmo 80,2.3.15-16.

Escucha, Pastor de Israel, tú que guías a José como a un rebaño;
tú que tienes el trono sobre los querubines,
resplandece ante Efraím, Benjamín y Manasés;
reafirma tu poder y ven a salvarnos.
Vuélvete, Señor de los ejércitos,
observa desde el cielo y mira:
ven a visitar tu vid, la cepa que plantó tu mano,
el retoño que tú hiciste vigoroso.

Mateo 10,7-15.
Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca.
Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente.
No lleven encima oro ni plata, ni monedas, ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento.
Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento de partir.
Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella.
Si esa casa lo merece, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna, que esa paz vuelva a ustedes.
Y si no los reciben ni quieren escuchar sus palabras, al irse de esa casa o de esa ciudad, sacudan hasta el polvo de sus pies.
Les aseguro que, en el día del Juicio, Sodoma y Gomorra serán tratadas menos rigurosamente que esa ciudad.


Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.


Comentario personal

Bueno, hace mucho tiempo que no comento las Lecturas de la Misa dominical y hoy, al recibir por correo el Evangelio del día (http://www.evangeliodeldia.org), en mis oídos empezaron a sonar canciones una tras otra... es que una sólo sabe de música religiosa...

La primera que me sonó fue "Todo es de todos" de Brotes de Olivo, y sucedió nada más leer «Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis» , que es el lema que tiene este grupo, ya que toda su música está colgada en Internet para su descarga gratuíta, regalan sus CD's...

Muy contenta por esta "experiencia musical", me dispongo a leer las lecturas y... empezando a leer las primeras palabras de la lectura de Oseas, me acordé inmediatamente de mi amigo Fran Ros, y de la primera canción de su trabajo "Con correas de amor. Cantos para orar y celebrar". Es bonito acordarse de los amigos, y más cuando es para orar. Así que leí con todo cariño la lectura de Oseas teniendo en mi mente la musica y la voz de este amigo, sin distraerme, claro. Esta lectura habla de la Misericordia de Dios, quien nos ve como a niños pequeños, a los que lleva de la mano, a los que quisiera tener atados a Su Corazón... me acordé de lo que mi madre me contaba de cuando yo era niña: me llevaba con una correa porque era muy trasto y me escapaba de su lado, con peligro para mi vida porque corría allí donde había un peligro, un coche circulando, mucha gente (con riesgo de perderme...). Lo mismo Dios, que sólo nos quiere proteger, aunque no nos demos cuenta, aunque no reconozcamos su asistencia, Él está ahí, cuidándonos.

Y como un CD que cambia de canción, al empezar a leer el Salmo, me acordé de otro amigo: de Juan Manuel, de las Comunidades Neocatecumenales de mi parroquia. En mi mente, volví a la oración de Laudes que ellos celebran en el Tríduo Pascual, abierta a toda la Comunidad Parroquial. Lo escuché entonar el "Pastor de Israel, escucha" y casi respondo cantando en medio del trabajo... Así que el Salmo, lo canté "en silencio", a dos coros, con la voz de este otro buen amigo y hermano.

El Evangelio, pude leerlo tranquilita, sin banda sonora de por medio. Recordé mientras lo leía una parte de una Homilía en la que el Padre A. refirió, como hace vida el voto de pobreza: no tener nada propio (nuevamente, "todo es de todos") ni coche, ni casa, ni familia...
También veo reflejado la grandeza y la generosidad de Dios en los sacerdotes, quienes reciben de Él gratuitamente la facultad de darnos a Jesús, a Dios, a través de los Sacramentos. ¡Cuánta generosidad! ¡Cuánta gratuidad!... y ¡cuánta indiferencia! ¡cuánta tontería por nuestra parte, cuando oímos "no me confieso porque me da vergüenza decirle tal cosa al cura"! ¡cuanta ingratitud al don de Dios!
Me gusta pensar en que ellos, cuando se incorporan a sus destinos, tienen un pensamiento enviando la paz a todas las personas a las que se van a encontrar... y mi deseo es confiar en que esa paz permanezca en esas Comunidades y que no tengan que sacudir el polvo de sus pies.

Por cierto, y hablando de paz, me gustó mucho recibir como despedida en el correo de un amigo, "la paz contigo"... y para ti que has aguantado todo este rollo, también te deseo la paz.


Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío