No quería que se me pasara el día sin comentar la última jugada paranormal televisada e internetizada de esta mañana, protagonizada por un pulpo.
A parte de la juerga de ver cómo el pulpo se abrazó como un "ídem" a la caja con la bandera de España, y de leer los comentarios de los "espectadores" en cierta página de la Web, también se me ha quedado en el cuerpo una sensación extraña, como si viviera tiempo remotos, en los que el paganismo y los oráculos de las sacerdotisas de supuestos dioses estaban a la orden del día.
Entonces, el telediario de no sé qué cadena, empezó a retransmitir que determinados comercios, amparados en la certeza de que España nunca pasaba de octavos, ofrecían "motos a mitad de precio" si España ganaba el mundial y que ahora, tiemblan ante la posible quiebra en semejante situación (Media Markt se salvó de la quema al perder España el primer partido que jugó...) (me los imagino encendiéndole velitas negras a San Iker).
A parte de las bromas que este pulpo agorero está provocando, me preocupa muy seriamente el que mucho distraído que anda por ahí suelto, se crea sus vaticinios y busque su consulta para temas baladíes y no baladíes. Yo, por de pronto, me visto con la camiseta naranja (ahora mismo tengo una puesta, y tengo otra para el domingo) y si gana España, pues mejor, aunque tenga durante el partido a toda la familia en contra (por cierto, no suelo darle "suerte" a España cuando la veo jugar de lo que sea).
En fin, el domingo, ya veremos como resulta todo...