El martes pasado por la tarde, salió de la Parroquia de Nuestra Señora del Pino, la procesión de la Virgen del Pino al concluir la Misa de 19:30.
¡Oh sorpresa! Ni Protección Civil ni la Policía Local hicieron acto de presencia, para encargarse de controlar el tráfico y permitir que los asistentes a la procesión pudieran ocupar la calle sin correr peligro de ser atropellados... Un sacerdote, se encargó de eso junto con otros señores mayores de la parroquia.
Los coches, o mejor dicho, los conductores, protestaron, pitaron, insultaron, y se rieron y mofaron de los que allí estaban acompañando a la Imagen de Nuestra Señora. Los asistentes, en su mayoría personas mayores, estaban desoladas y algo asustadas... Todo lo contrario a lo sucedido en la Villa de Teror, donde la procesión de la Imagen de la Virgen transcurrió con total normalidad y fervor.
En el Evangelio de San Mateo (Mt 10, 16-33) bajo el título "persecuciones" conocemos cómo vamos a ser tratados: entregados a tribunales, al martirio y muerte, (y entregados por los nuestros)... este episodio es sólo el principio de la intolerancia religiosa que está naciendo y creciendo en nuestro País... Por ello, Jesús nos invita a ser astutos como serpientes y sencillos como palomas... y nuestro dolor nos mueve a reparar este ultraje cometido contra Nuestra Madre... ¿de verdad podemos seguir pensando que no hace falta seguir practicando la devoción al Corazón de María?