lunes, 21 de septiembre de 2009

Comentario del Evangelio del 27 de septiembre 2009

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SCJ

Primera Lectura: Num 11, 25-29
"¿Estás celoso de mí? ¡Ojalá todo el pueblo fuera profeta!"

25 El Señor Bajó en la nube, habló con él, y apartando parte del espíritu que poseía, se lo pasó a los setenta dirigentes del pueblo. Al posarse sobre ellos el espíritu, se pusieron a profetizar, una sola vez.
26 Habían quedado en el campamento dos del grupo, llamados Eldad y Medad. Aunque estaban en la lista, no habían acudido a la tienda. Pero el espíritu se posó sobre ellos, y se pusieron a profetizar en el campamento.
27 Un muchacho corrió a contárselo a Moisés:
- Eldad y Medad están profetizando en el campamento.

28 Josué, hijo de Nun, ayudante de Moisés desde joven, intervino:
- Prohíbeselo tú, Moisés, señor mío.
29 Moisés le respondió: - ¿Estás celoso de mí? ¡Ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta y recibiera el espíritu del Señor!


Salmo Responsorial: 18
"Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón"

La ley del Señor es perfecta /y es descanso del alma;/el precepto del Señor es fiel / e instruye al ignorante. R.

La voluntad del Señor es pura/ y eternamente estable;/ los mandatos del Señor son verdaderos/ y enteramente justos. R
.

Aunque tu siervo vigila / para guardarlos con cuidado, / ¿quién conoce sus faltas?/ Absuélveme de lo que se me oculta. R.

Preserva a tu siervo de la arrogancia,/ para que no me domine:/ así quedaré libre e inocente/ del gran pecado. R.



Segunda lectura: Santiago 5, 1-6

"Vuestra riqueza está corrompida"


1 Y ahora les toca a los ricos: lloren y griten por las desgracias que van a sufrir.
2 Su riqueza está podrida, sus ropas apolilladas,
3 su plata y su oro herrumbrado; y suherrumbre atestigua contra ustedes, y consumirá sus cuerpos como fuego. Ustedes han amontonado riquezas ahora que es el tiempo final.
4 El salario de los obreros, que no pagaron a los que trabajaron en sus campos, alza el grito; el clamor de los cosechadores ha llegado a los oídos del Señor Todopoderoso.
5 Ustedes llevaron en la tierra una vida de lujo y placeres; han engordado y se acerca el día de la matanza.
6 Han condenado y matado al inocente sin que él les opusiera resistencia.


Evangelio: Marcos 9, 38-43. 45. 47-48
"El que no está contra nosotros está a favor nuestro. Si tu mano te hace caer, córtatela"

38 Juan le dijo: -Maestro, vimos a uno que expulsaba demonios en tu nombre, y tratamos de impedírselo, porque no nos sigue.
39 Jesús respondió: - No se lo impidan. Aquel que haga un milagro en mi nombre no puede luego hablar mal de mí.
40 Quien no está contra nosotros, está a nuestro favor.
41 Quien les dé a beber un vaso de agua en atención a que ustedes pertenecen al Mesías les aseguro que no quedará sin recompensa.
42 Si alguien escandaliza a uno de estos pequeños que creen [en mí], más le valdría que le atasen una piedra de molino en el cuello y lo arrojaran al mar.
43 Si tu mano es para ti ocasión de pecado, córtatela. Más te vale entrar manco en la vida que con las dos manos ir a parar al infierno, al fuego inextinguible.
45 Si tu pie es para ti ocasión de pecado, córtatelo. Más te vale entrar cojo en la vida que con los dos pies ser arrojado al infierno.
47 Si tu ojo es para ti ocasión de pecado, sácatelo. Más te vale entrar con un solo ojo en el reino de Dios,que con los dos ojos ser arrojado al infierno,
48 donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.


Comentario al Evangelio

Muchas veces me he preguntado si esos pastores protestantes que salen en la tele realmente curan en el nombre del Señor o lo hacen con el insano afán de ganar dinero a costa del crédulo...

Si lo primero fuera cierto, cosa que no sé - y no me vale "ver para creer"- el comienzo del Evangelio de hoy me está llamando la atención porque creo depositaria en exclusiva del Espíritu Santo a la Iglesia Católica (y punto)... así que me toca ser algo más abierta, porque eso sí, esas personas "no hablan mal de Jesús" y "todo lo hacen en su nombre".

La segunda parte del Evangelio habla del gran peligro que supone escandalizar a los pequeños, y no sólo a los niños, sino a los que su fe es infantil, o incipiente, o no la tienen.

Recordaba el cuentito del hombre que fue a un poblado en medio de una selva (creo) y todos los que allí vivían eran mancos, cojos y tuertos, porque todos se querían salvar y aplicaron este fragmento del Evangelio a rajatabla...

Y pienso, que con la mano (derecha y/o izquierda), podemos pecar de muchas formas: pegando, haciendo malos gestos (soeces), empujando, empuñando un arma, escribiendo cosas malas de otras personas (sean ciertas o no)... y el más horrible que se me ocurre es recibir la Eucaristía indignamente.

Con el pie, pues dando patadas, poniendo zancadillas, pisando al otro, empujando, seguir un camino distinto del que Jesús nos muestra... y el más feo es, pudiendo hacerlo, no arrodillarse ante el Señor.

Con los ojos también se peca: mirando mal a alguien, cerrando los ojos ante las injusticias -o mirando a otro lado- , mirando lo que no debemos mirar (por ejemplo para no cometer actos impuros y/o adulterio)... y el más triste es mirar al Sagrario y no reconocer que en él está el Señor... porque esto es signo de que nuestro corazón está ciego.

Como católicos debemos cuidar mucho nuestro comportamiento, rectificar y mejorar, porque todo aquel "no creyente" que nos tenga etiquetado como católico buscará motivos para criticarnos vigilando lo que hacemos con las manos, con los pies y con los ojos.

No creo que sea cuestión de amputarnos un pie o una mano, o de sacarnos un ojo. La solución es más sencilla: basta con usar nuestras manos, nuestros pies y nuestros ojos para el bien: trabajar por el reino, seguir los pasos de Jesús (que ya sabemos que van al Calvario... sí, y después al cielo) y aprender a mirar como nos mira Dios: con amor... (Jesús no habló de la lengua, y también es un órgano que debemos cuidar de usar bien, y no para criticar, que eso envenena mucho nuestras almas). Y si sabiendo esto, seguimos obrando mal, pues más nos valdría perder ese miembro u órgano que nos puede abocar a pasar la Eternidad lejos de Dios, y entrar (si nos damos cuenta y cambiamos) mancos o cojos o tuertos al cielo...

Esto se pone difícil, a la hora de escoger una canción que complemente el Evangelio. Se me ha ocurrido que "Tú mi Alfarero" de la hermana Glenda nos puede ayudar a reflexionar en lo que hacemos con nuestros ojos, nuestros pies y nuestras manos, y pedirle al Señor "que tome nuestro barro y nos haga de nuevo"...

Tú mi Alfarero

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.