La verdad es que ya tengo ganas de que empiece el nuevo curso, esto de estar "en el paro" pastoral es terrible para quien estar con gente es algo más que vital.
Me agobia terriblemente dejar de ver a mi Comunidad durante tres meses (que se dice pronto) y el no sentir los "nervios escénicos" de encontrarme con el nuevo grupo de padres de Primera Comunión. Me ha entristecido mucho el que no haya habido este año Misa de Jóvenes durante el verano, porque todo el coro "trancó por vacaciones" (y/o exámenes de septiembre)... Todo esto sumado a que sólo he pisado mi parroquia en dos ocasiones por asistir a Misa en un horario más temprano por lo que tampoco he visto a mucha gente de otras comunidades, pues... ya está.
El párrafo anterior tiene una pinta exagerada de "activitis", pero no es así. "Mi" parroquia ha sido siempre mi segunda casa y aunque mi labor como "catequista" (o mejor, agente de pastoral) sea ahora en otra parroquia, "mi" parroquia es "mi" parroquia.
Este Curso para mí es muy especial, porque cumplo mis bodas de plata. ¡Que no salten las alarmas! No me refiero a las matrimoniales, que aún me quedan un montón de telediarios para ello, me refiero a las de mi servicio a la Comunidad como animadora litúrgica en el coro. Sé que es una tontería, pero me gustaría mucho poder celebrar estos veinticinco años de una forma especial... Llevo muchos meses (vale, un par de años) ideando un "encuentro de oración" y cuando ya lo había completado, mi marido me dijo que la gente no iba a aguantar hasta la tercera canción, porque era muy triste (¿¿No lo iba a ser?? ¡Si me basé en la Pasión de Cristo!) Entonces, aparqué el proyecto y recomencé otro, más Pascual... a ver qué tal. Me gustaría que durara aproximadamente entre una hora y una hora y media, porque me gustaría que fuera con proyecciones de power point elaboradas para esos temas que tengo compuestos, que ciertas personas (que no mencionaré aquí) leyeran unos poemas míos y también me gustaría que una amiga hiciera una coreografía para una o dos canciones... Y todo esto requiere mucho ensayo, mucho compromiso, permisos para utilizar la Iglesia, pedir favores (un portátil, un retroproyector, alguien que me hiciera los power points, alguien que me acompañara con otra guitarra, percusión...) y también mucha paciencia para todo aquel que me tenga que aguantar, empezando por mi marido (jajaja)... Luego, el temor natural de si vendrá alguien, no por compromiso, sino porque verdaderamente le apetece asistir... La fecha: El Domingo de la Divina Misericordia (antes octava de Pascua).
Así que pongo mi proyecto en manos del "Jefe", porque mi intención no es buscar el aplauso, sino celebrar cantando a Dios, por esos veinticinco años a Su servicio, sirviendo a Su Pueblo con mi voz, cantando en Misa (o lo que es lo mismo, animadora litúrgica de coro). Tanto si sale, como si no, cada vez que cante lo haré ad maior gloriam Dei.