miércoles, 9 de septiembre de 2009

Por el buen olor de las buenas obras...

El otro día, me comentaba una amiga que un familiar, poco antes de morir, tenía una manía compulsiva de bañarse a cada momento... se me vinieron a la mente los recuerdos de una conferencia de Gloria Polo en la que comentaba que, en su bajada a las puertas del Infierno, su alma desprendía un fétido olor por todos los pecados que había cometido y que no había confesado... y también los testimonios de los que han estado junto a santos, que desprenden aromas maravillosos a flores, como puedes leer AQUí.

La cuestión me hizo pensar si esta persona, por muy mayor que fuera, se encontraba con algun pecadillo inconfesado y que estaba percibiendo con su sentido olfativo lo mal que debería oler ante el Señor...

Y cómo no, también me hizo pensar si tengo por ahí algún asuntillo que arreglar, mejor antes que en el purgatorio... (no hay excusa, hay que confesarse... aunque los directores espirituales escaseen por estos lares)