Cuando el Señor, le pidió a Santa Margarita María Alacoque, que durante nueve meses, el primer viernes se oyera misa, confesara y comulgara para reparar su Corazón, y que esta devoción se extendiera por toda la humanidad, no creo que lo dijera sólo para aquel tiempo, sino para siempre.Y cuando la Virgen María pidió a Sor Lucía (la sobreviviente de los tres pastorcillos), que durante cinco primeros sábados, repitiéramos lo mismo, para consolar su Corazón traspasado por los pecados de los hombres, tampoco creo que fuera para ese año...
Me apena enormemente, que siendo santos los que recibieron estos mensajes, no se les tenga en cuenta (como si fuera mentira lo que ellos dijeron) y decir "voy a misa porque es primer viernes/sábado" sea igual a la respuesta "¿pero tú te crees esas "cosas"?". Pues, claro que sí. Las creo.
Tanto el Corazón de Jesús como el de María, han dado sus promesas a quien complete el pedido reparatorio. Yo las hago, no por el premio, sino porque como pecadora también he ayudado a dañar sus Corazones... y como me enseñó mi madre: lo que se daña, se repara.
¿Cuántos intentos llevo ya de completar las novenas? Pues en realidad, no lo sé. Siempre, por un motivo o por otro, se han interrumpido, y ahora, que empezamos otra vez de cero, tiemblo por los nubarrones que me anuncian las dificultades para completarlas. Ya he perdido la cuenta de todas las veces que he empezado. Hoy es primer viernes, y mañana, primer sábado. El Corazón de Jesús y el Corazón de María me esperan.
En Ellos confío y en sus Manos pongo mi propósito de cumplir mi promesa.