martes, 17 de noviembre de 2009

Tres por uno

Para poder organizarnos mejor, las catequistas nos reunimos el pasado jueves día 5 y procedimos a la programación. En principio, nuestro párroco no encontraba la utilidad pero al final se dio cuenta de todo lo que hay que hacer, y se quedó con nosotras, poniendo y proponiendo temas y reuniones. Una vez hecho el calendario (empezamos a las 5 y terminamos a las 8) sólo nos quedaba pasarlo a ordenador e imprimirlo... ya está hecho.

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Ayer, lunes, volví a tener reunión de padres, fui bastante más tranquila, porque ya sé a quiénes me enfrento... Antes de reunirnos con los grupos, nuestro párroco nos convocó a todas las catequistas a tener un momento de oración, para ponernos en presencia del Señor y abrirnos al Espíritu Santo, que tanta falta nos hace. Es lo que más me gusta, porque si llevo nervios, que la verdad es que no siempre, pues me sirve para centrarme y relajarme: ahora todo está en las Manos de Dios.

Ayer tocó "cambio de sala", la verdad es que salgo ganando: como acompaño a cerca de treinta padres la sala es mucho mayor, sin mesa, pero con pizarra. Y sorpresa esperada: sólo vinieron diez madres (bueno, ocho madres y dos abuelas).

La reunión por tanto fue realmente productiva: sin el papá chistoso, y las tres mamás subversivas, dio tiempo para hablar, compartir y reir... aún así me da pena que falten tantos de una quincena a otra, porque luego, los niños hacen preguntas en casa (en el nuevo catecismo de la Conferencia Episcopal, hay "trabajo de los niños con los padres") y los padres se quedan en babia porque por lo que ya estoy viendo, base muyyyyy poquita.

Así, aunque con una tercera parte menos de padres, les impartí (que mal suena) el triple de temas: es decir, el que sus hijos vieron la semana pasada, el que vieron ayer y el que verán la semana que viene. También les dí el número de las páginas de ese trabajo que tienen que hacer en común con sus niños. Y bueno, por lo menos con las que me reuní ayer, se percibía interés y seriedad con respecto al tema.

Ahora viene el problema que se nos presenta a todos los catequistas: como faltan los padres a las reuniones, no todos saben que este sábado a las 8 de la tarde, sus hijos reciben en la eucaristía la Palabra de Dios. Por lo que hay que llamar a todo el mundo... y eso es muy engorroso, porque es repetir un montón de veces la misma conversación:

- Hola, soy Noelia de la Parroquia de San Pedro, ¿está FULANITA o MENGANITO?
- .....
- Era para informarle que este sábado en la Misa de 8 de la tarde su NIÑO/A tiene la entrega de la Palabra. Sería muy importante que asistiera...
- .......
- Bueno, pues hasta el sábado, si Dios quiere.

(y el padre/madre/niño/niña, también)

El guión puede someterse a modificación según los resultados de las llamadas anteriores...

Bueno, pues ahora, a seguir preparando temas, porque el que viene "Adviento desde la perspectiva de la Virgen María" no está elaborado, gracias que todas tenemos más o menos idea de lo que hay que hablar. De todas formas, nunca está de más, pedir ayuda e inspiración al Espíritu Santo... no vale ir de autosuficiente por la vida. Se me está ocurriendo que podría ser en clave de oración...