lunes, 8 de marzo de 2010

Reconciliación

De esto trataba el "tema" que me tocó impartir al grupo. Si leen el título de este post, ya saben de qué va.

Como no quiero cogerme las manos, me limité a citar durante toda la reunión los artículos del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica. Así que la parte formativa fue bastante intensa, y para mi mayor alegría, suscitó el máximo interés desde el principio, de tal forma, que la reunión se extendió unos 40 minutos más (y no duró 2 horas, porque los niños estaban ya deseando que sus madres dejaran de preguntar, para irse a sus casas).

Hablar del pecado en este mundo, es tarea un tanto ardua, pero he descubierto con agrado la necesidad y el hambre de saber lo que es el pecado y cómo luchar contra él. Siguen existiendo los prejuicios de confesarse con el sacerdote, aunque ya han aprendido que es a través del sacerdote como se pueden dejar reconciliar con Dios.

Nadie me lo comentó así de claro, pero he intuido un cierto temor o vergüenza a confesarse con un sacerdote por si después le pone malas caras... En esto intuyo que hay gente que prefiere aparentar que se es más "santo" y dejarse los pecados graves para otra ocasión en la que no haya un cura conocido... También fui testigo del "yo me confieso con Dios"... (BUFFF)

Terminamos la reunión entre bromas y veras, reconociendo que todas somos pecadoras (y fistros) , se verificó un año más que todas saben a qué signo zodiacal pertenecen y que ninguna sabe qué día se convirtió en hija de Dios por el Bautismo...

La próxima semana, los niños tendrán sesión doble: catequesis el lunes y Primera Confesión el martes. Y los problemas no han hecho más que empezar: que si tengo clases particulares, que si tengo ballet, que si tengo judo, que si voy al fotógrafo, que si... (Que Dios nos coja confesados)

P.D.:

El párroco ya está avisado por si le viene una avalancha de madres pidiendo confesión.