No es que me haya vuelto puritana de ayer para hoy. Hay cosas que cada vez me gustan menos del Carnaval, y eso que vivo en Canarias y que luchamos por que nuestro Carnaval sea considerado el mejor del Mundo.
Recuerdo la primera gala Drag Queen que se celebró, y reconozco que me reí bastante... pero con el paso de los años se ha vuelto cada vez más chabacana, más irreverente, de tal forma que hace por lo menos cinco años que no la veo...
La gota que ha colmado el vaso de mi aguante de esta fiesta fue la Cabalgata que tuvo lugar el sábado. Me encontraba con mi familia, mis cuñados y sobrinos, cuando un grupo de unas seis-ocho chicas vestidas de negro, se empezaron a pelear y bañaron literalmente a mi hija y a otra pequeña de unos dos años que estaba delante mía con un botellazo de agua. La "pelea de gatas" persistió, por lo que la Cabalgata acabó para nosotros de forma inmediata.
Los comentarios de la Cabalgata están plagados en la prensa de denuncias de horteradas, peleas, etc. Además, que cada año, los "disfraces" son más descarados, hay más destape de lo necesario... en fin, que la Cabalgata a la que llevaré a mi hija será a la infantil, y todavía lo digo con reparos, porque como vea algo raro, ni a esa.
Así me he quedado "ajita" de Carnavales. Todavía nos queda el "entierro de la sardina" que será, ya metidos en Cuaresma, el próximo sábado. Al que ya no tengo ganas de ir, por muy bonita que sea la exhibición de fuegos artificiales (o voladores, como les llamamos aquí).
A Dios gracias, pasado mañana comienza la Cuaresma, y este año, ya tengo pensado cómo hacer el ayuno, la abstinencia y la limosna. En mi parrroquia se celebra la celebración penitencial a finales de mes, para la cual voy a prepararme seriamente.