lunes, 11 de enero de 2010

Cambio de planes...

Esta tarde recomenzó el curso, y como dice mi nena "mi vida real". Con mis temas preparados, llego a la parroquia y las primeras palabras que dice el párroco son "cambio de planes". Me eché a temblar, porque si hay algo que hago bastante mal es improvisar. Ahí estaba yo, con dos temas preparados para dar a los padres y me veo con una hora para hablar de las cosas cristianas que hemos hecho en Navidad... (los 22º que hacían bajaron a 15º... por los temblores que me entraron, vamos que me puse el jersey por los hombros para disimular).

La reunión, pobrecita. Hoy ha sido de las del tipo "necesito a mi Comunidad, porque quiero llorar". Lamentablemente, no leyeron las propuestas de actividades que podían hacer en Adviento, ni siquiera asistieron a la Misa del Gallo. Algunos hicieron el Belén, y sólo una familia bendijo la mesa en la cena de Nochebuena (o sea, sólo una familia invitó a Jesús a su fiesta de cumpleaños). Me encontré tanto desinterés, tanta desgana...

Aproveché una carta que alguien le escribió al Posadero de Belén (al mismo que no acogió a José y a María a punto de dar a luz) y coincidieron en que ellos también le habrían cerrado las puertas "con las cosas que están pasando, porque ya no te puedes fiar de nadie"... tras lo cual empezaron a criticar a la cantidad de gente que va a los servicios sociales a pedir una ayuda que realmente no necesita y va de fresca por la vida... en fin, que si hubiera sido por ellos, María hubiera dado a luz junto al arroyo, porque ni el establo les hubieran prestado.

Yo entiendo que en cualquier grupo cristiano (mi Comunidad mañana mismo) en su primera reunión tras un tiempito de parón, sea ¿Qué tal las fiestas? ¿Qué hiciste? ¿Cómo las viviste/celebraste? Pero aquí no se trata de un Grupo, ni de una Comunidad... son padres que han coincidido en tener a sus hijos en la misma parroquia preparándose para la Primera Comunión. Aún no se abren ni comparten, y siguen esperando llegar a las 6 escuchar el rollo que tengo preparado y marcharse a las 7 con sus niños a sus casas.

Bueno, no sólo se cambió el temario, sino que además, la celebración de la renovación de las promesas del Bautismo se ha tenido que trasladar una semana, junto con el tema preparatorio... lo que implica una reestructuración de la programación, porque al fijarse la fecha de los dos grupos de primera comunión para el 22-23 de mayo ni la semana de margen nos ha quedado...

Si eres párroco y se hace una programación, hay que cumplirla lo mejor que se pueda. Y si se tiene que cambiar o modificar, hay que hacerlo con tiempo, porque si no, es un desastre tanto para el catequista como para el grupo (que no son bobos y se dan cuenta que no te has preparado nada).

No quiero que pienses que estoy desanimada hasta el punto de tirar la toalla. Como católica, este grupo me demuestra cómo son y como están la gran mayoría de hermanos que vienen a cualquier parroquia en busca de una preparación para recibir un sacramento. Sigo teniendo pendiente encontrar el modo de motivarles... Si, como dice la parábola, yo soy la que siembra, también es mi obligación encontrar el modo de mejorar la tierra en la que voy a trabajar, para que el Espíritu pueda hacer también mejor su trabajo.

Por eso, esta noche, no quisiera acabar este post, sin hacer una pequeña oración a los patrones de este grupo (las Benditas Almas del Purgatorio):

Queridas hermanas que rezan día y noche por los que aún peregrinamos en este mundo: acuérdense de estas familias que les he confiado a sus oraciones,
para que con vuestro fervor y con mi trabajo en cada una de las reuniones,
podamos acercarlas más a Dios.
Que puedan encontrarse con el amor salvífico de Jesús,
y que Él les cambie sus corazones.
Que la llama de la fe de cada uno de ellos
crezca y alumbre en cada hogar y a cada uno de sus miembros.
Y que Nuestro Señor, valore vuestra caridad con ellos
y acorte vuestra estancia en el Purgatorio. Amén.